20 marzo 2012

Bajada de Handicap a 13.7


Inaugurar el dígito 13 merecía el post, aunque esta vez solo fueron 37 puntos stableford.  Te sientes un poco presionado cuando en tu tarjeta, en algunas casillas, ya no figuran esos puntitos negros que te indican que tienes un golpe más en este hoyo.  Así fue el comienzo del torneo, hacía par o me iba con un  bogey de primeras. Pues bien, cumplí el par cuando tenía que hacerlo, pero otra vez en mi cómputo terminé con 3 dobles bogeys.



En esta ocasión, no me voy a machacar con todos los errores que cometí  y sí, con los aciertos psicológicos. Hace unos días escuché un buen consejo en el canal de golf, "Se tu propio caddy", es decir "date a ti mismo moral". Y eso hice en el par 5 que peor he jugado en mucho tiempo. Me encontraba con 4 golpes dados muy malos y a 120 metros de green, y ahí, en ese momento, piensas que no sabes hacer nada.

Recordar que llevaba "mi caddy interior" me hizo girar y decirme, "tu puedes salir airosa, confía más en tí", métela en green y saca algún punto. Un doble bogey, que aquí, fue un acierto.

De otro doble bogey, también salí reforzada, al menos para ese día, a no repetirlo; Estando para meter un putt, la idea que se cruza es simplemente "A que no la meto" y efectivamente, lo que te dice tu cerebro es lo que haces.  Muchas veces la mente es libre y se descontrola, pero tenemos que aprender a detectar, cuando hay un pensamiento negativo, poner cualquier tipo de idea en el cerebro y volver a realizar la rutina del putt con el convencimiento "Está la meto".



En los campos en invierno, puedes colocar bola en calle, y así evitamos tener que golpear una bola que aterrizó en una chuleta Las normas de etiqueta, hacen falta que de vez en cuando,  nos las recuerden, ya que para muchos de nosotros, las tenemos un poco oxidadas, como el cartel.

Sobre todo, lo que más me fastidia es encontrar mi bola en bunker y además en una pisada y ahí, no hay regla local en ningún campo que conozca, que te permita aliviarte, jejeje.


Últimamente, voy tan concentrada en el juego, que se me olvida, lo precioso que es un campo de golf (el mejor aliciente psicológico para disfrutar aún jugando mal), un gran cuidado parque donde los abetos y los bancos incitan a quedarte tranquilo con una novela, respirando la paz y el poco oxígeno que en estos días, por la falta de agua, sólo queda en los lugares verdes dentro de las ciudades.

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