22 noviembre 2012

Laurent Pargade, profesional y profesor de golf.



De todos los profesores-profesionales de golf que he tenido (5 en total), tengo que destacar a Lorenzo, como le gusta que le llamen con su nombre Españolizado.

Hizo una suplencia a un profesor de Las Rejas y en sólo una clase, consiguió que manejara la madera 7 con bastante solvencia.

Quedé tan impresionada (entonces llevaba sólo un año), que cuando terminó mi segundo año de clases comunitarias, tenía claro que quería que fuese mi profesor.

Nos juntamos un amigo y yo para compartir las clases particulares. Era como un mago, llegabas totalmente perdida y salías con un swing más que decente.

Tomaba notas de todo lo que él explicaba e intentaba seguirlas al practicar, pero en cuanto pasaba el tiempo, otra vez me iba de swing y ya no había ninguna nota que lo solucionase.

Un par de veces, jugamos juntos unos hoyos los tres. Javier y yo nos quedamos con la boca abierta (real) cuando en el hoyo 8 de Las Rejas le vimos dar un hook intencionado, tan exagerado, que entró hacia el lago y en el momento justo quebró y aterrizó en el green. Era mi primer contacto con un jugador pro y lo que son capaces de hacer.

Mirando con perspectiva y preguntándome, ¿Por qué no aprendí más?. La respuesta la tengo clara, el fallo partía de mí y no de él, al intentar mejorar muchas cosas en poco tiempo y a la vez.

Si pudiese volver años atras, entre clase y clase, casi no habría jugado. Me habría marcado un objetivo único para mejorar el swing, pidiéndole que me indicará ejercicios concretos para cada objetivo e insistiría hasta lograrlo. El putt sería fundamental cada vez que entrenará, así como el juego corto.

Le pediría a Lorenzo que me grabará y sobre mi vídeo intentaría que me dijese los defectos.

Solo me queda desde aquí, darle las gracias  por su paciencia y el buen humor que siempre derrochaba. Os dejo con una de sus enseñanzas:

"Realizar swings suaves con los pies juntos para destensar brazos y manos".

No hay comentarios :

Publicar un comentario