22 agosto 2013

"El guardián entre el centeno" de J.D. Salinger.


"Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adonde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura"

Holden Caulfield, adolescente americano de los años 50, mal estudiante y un poco perdido (quizás por la accidental muerte de un hermano), narra de forma autobiográfica y en tiempo real, los días que transcurren coincidiendo con una reincidente expulsión de un colegio y previo a unas vacaciones de Navidad.

Un clásico de la literatura americana y de obligada lectura en los institutos. No me extraña que le tengan año tras año que analizarlo en las clases, ya que posee muchos frentes para que las mentes adolescentes naveguen y se paren a pensar en cada línea.

Por un lado esta la crítica a la sociedad hipócrita, por otro la denuncia de los males que acechan a los jóvenes. El descubrir de la sexualidad, el primer desengaño amoroso, la amistad, el paso a la madurez, destacando la ternura (quizás para mi lo más bello del libro son las últimas páginas con su hermanita).

Si a todo lo extraíble le agregas el morbo de ser considerado el libro favorito de asesinos famosos y las canciones que ha inspirado considero que son suficientes razones para sentir curiosidad y leerlo.

La novela tiene mucho de autobiográfica e incluso como se narra en este artículo a la muerte del autor, vivió como le hubiese gustado vivir a su protagonista de ficción, Holden Caulfield, "me gustaría encontrar una cabaña en algún sitio y con el dinero que gane instalarme allí el resto de mi vida, lejos de cualquier conversación estúpida con la gente", y ¿A quién no?.

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