22 octubre 2013

Píldoras II a tener encuenta en los torneos.

Fotos tomadas en El Encín.

Sigo añadiendo consejos para minimizar fallos tontos en torneos, que hacen que se te quede a estas alturas de la jugada, valga la redundancia, cara de tonta.

Para el putt.

Agarrarme a a la técnica y a las rutinas que en su día elegí. No dejarme contagiar por los estilos de otras jugadoras (aunque a ellas les vaya genial).  Es a lo único que me puedo aferrar ante los fallos, a lo que he aprendido y practicado.

Para el approach.

Tengo que meterme en mi dura mollera que cuando necesite hacer uno, me complique lo menos posible y seleccione el golpe con menos riesgo (aunque el diablo me tiente para dar el approach por alto).

Antes de chipear, examinar el green. Caminar hasta la entrada al mismo para tener una amplia panorámica de donde quiero botar la bola.

Importante tratar de erradicar ya, dos fallos que se repiten en cuanto me descuido. Y para ello repasaré antes del chip, uno mantener todo el tiempo la mirada en el punto donde reposa la bola (es decir, no levantar la cabeza a mirar mi bola) y dos,  inmovilizar la parte inferior del cuerpo, apoyándome en mi pierna izquierda.


Para golpes altos entre 50 a 70 metros con una bola elevada y frenada.

Pensamiento en la bandera, no agachar la cabeza y ensayar levantando el pie derecho, con todo el apoyo en el izquierdo.

Para los hierros.

Quizás es mi fuerte y sin embargo a veces no confío en el golpe que tengo más automatizado, ya que he trabajado durante años, los ejercicios del swing de dos planos. Sólo un pensamiento que me va ayudar, lanzar en el impacto el pulgar derecho hacia el suelo.

Cuando los greens están muy elevados, considerar dos palos más en salida. Recordar que hay que entrar de vuelo y fijándonos en la trayectoria de la parábola que hace la bola, esta, cuando baja, sí no ha alcanzado suficiente altura, chocará contra la pendiente.


Para fortalecer la mente.

Creer en ti, olvidarte de la pegada de los demás. Cada uno tiene su hándicap por algo bueno (a nadie se lo regalan). Quizás el tuyo sea el putt y el approach.

No desesperarse, igual que el golf te castiga, a veces, también te da alegrías. (Después de un mal día en el primer torneo de la I Final de Circuitos de Madrid, conseguí el segundo eagle de mi carrera, con un hierro 6 desde la calle en un par 4).

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