01 octubre 2014

Todo Golpe debe tener un Objetivo II (Concentrarse en el presente).


En cada golpe que vamos a ejecutar, debemos diferenciar dos zonas claras y separadas que debemos conocer,


Zona de reflexión.

Se analiza todo lo relativo al golpe. Por ejemplo, el palo a elegir, el lugar donde quieres que aterrice, se tiene en cuenta el viento, cómo quieres que vuele la bola, etc. En dicha zona se realizan ensayos del golpe.

Zona de juego.

Simplemente se pone uno a la bola y se pega con total confianza de que va a pasar lo que hemos reflexionado en el punto anterior. Ya no se piensa, algunos jugadores notan que pierden el control y se abandonan al golpe.

Importante en cada golpe que demos -> Llegar al convencimiento de un golpe perfecto en la Zona de reflexión, antes de traspasar la Línea de Decisión a la Zona de juego.

Vamos a por el segundo ejercicio a realizar,  Jugar cada golpe como si sólo fuese a pasar una vez.

Probad por un día a imaginaros que es vuestra última partida de golf en la vida, ¿Cómo la afrontaríais? ¿Perderíais el tiempo quejándoos del viento, de los jugadores que van en la partida de delante por los lentos que son? ¿Os quejaríais del putt, de los golpes pasados, etc.?

Sin ser tan tremendistas y para enfocarnos en el presente, una propuesta es "un juego dentro del juego".

Primero tenemos que elegir metas cuantificables. Algunos ejemplos serían,  en cada golpe reaccionaré con satisfacción o neutralmente, otra meta, mantendré el equilibrio en el finish durante unos segundos, etc. A estos pequeños objetivos le llamaremos Focos de juego.

La principal ventaja de los Focos de juego es que mantiene tu mente ocupada y bajo mi punto de vista, aunque esa partida no salga bien, habrás sacado un rendimiento doble al tiempo de la partida, jugando y a la vez te habrá servido para entrenar.

Existen infinidad de Focos de juego a los que podemos valorar con números. Algunos ejemplos puramente psicológicos: después de cada golpe, encontraré algo positivo para decirme, creeré que el golpe ideado en la zona de reflexión es perfecto. Ejemplos cuantificables relacionados con el swing: desgiraré de caderas completamente, empezaré la bajada más lento.

Ya hace tiempo me dí cuenta de la necesidad de estadísticas. Necesitaba conocer cuantas posibilidades de par tenía o los puts que había necesitado para embocar. En los próximos meses en la libreta anotaré una columna más con la valoración del foco de juego que me marqué para ese día.

Casualmente leyendo la revista GolfDigest de Agosto hay un artículo titulado Cómo le funcionó a Phil la Tarjeta Mental que viene como anillo al dedo para mantenerse en el presente.

Es muy fácil, al mismo tiempo que anotas el resultado del hoyo, ten otra columna donde vas a puntualizar el número total de golpes que distes en el hoyo con toda la intención, después de haber estado en la zona de reflexión. No importa si un golpe se falla o al final no ha salido como querías, quizás ese día no estes bien de físico.

Cuanto más se acerque el resultado de la tarjeta mental a la del recorrido, más concentrado habrás estado y seguro de ti mismo.  Intentaré emular cada vez a los profesionales acercándome al 100% de coincidencias entre la tarjeta mental y la real.

A muchos de nosotros nos cuesta mantenenter la concentración durante 18 hoyos y a medida que salen los golpes malos nos desmoralizamos. Quizás ¿Sí en vez de jugar una partida de 18 hoyos, dividiesemos en 2 el campo y olvidasemos los 9 hoyos malos y nos concentráramos en jugar otra partida? o como nos proponen en el libro,

Siéntante con la tarjeta y divide un campo de los que conoces en seis campos diferentes de uno a tres hoyos. De 1,2 y 3 el primer campo, del 4,5 y 6 el segundo, etc. Decide lo que es para ti un par justo en cada segmento. Concentrate en cada segmento para lograr tu par. Cuando se termine, vete a por el siguiente y así sucesivamente. Quizás no hayas conseguido mantener el hándicap o la excelencia, bajarlo, pero te darás cuenta que seguramente algún segmento estará logrado y al menos te has mantenido en el presente.

La máxima divide y vencerás,  se aplica como un guante a una partida de golf.

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