13 octubre 2015

Campo de golf Quinta do Vale (Algarve). Agosto 2015.



El último descubrimiento del verano fue el más original y divertido. Diseñado por Seve Ballesteros, con 6 pares 5, 6 pares 4 y 6 pares 3. El campo se encuentra en un valle bajo, con vistas al Guadiana y en lo más alto dominando, la Casa Club.

Es el segundo campo que conozco creado por Ballesteros,  en el Encin,  Seve se cebó al poner bunkers por doquier y unos greens descomunales. Aquí, seguramente que disfrutó ideando los riachuelos en las calles.  A pocos hoyos les falta el agua, así que, aprendes por narices a olvidarte que existe cuando debes de saltar y a quedarte corto, calculando bien, cuando no puedes arriesgar.



Sin embargo el recorrido esta considerado de dificultad baja (únicamente 2 golpes más a mi hc) y prueba de ello es que en el primer hoyo, un par 5 con 2 saltos de agua, estuve a punto de hacer el birdie.



Llevaros bebidas en abundancia, ya que en el recorrido no hay agua potable y en verano al estar en una zona baja, sin árboles, hace calor.

También recomiendo el uso de buggy, porque entre el hoyo 9 y el 10 hay un largo trecho. La segunda parte es más abrupta y con desniveles. Además creo que si lloviese, no me ofrecen confianza el asfalto de los caminos.



Volviendo a la descripción de los hoyos, el 10 para mi es el más difícil, con gran parecido al hoyo 1 pero con la salvedad de que con el drive todavía te quedas muy lejos del primer salto de agua. Recomiendo que el segundo golpe se tire bastante a la derecha para seguir en calle.

El hoyo 4 es un hoyo trampa. En la salida tienes el agua lateral-derecho y en el frontal de la calle, un bunker. La próxima vez no esquivaré el bunker, ya que probablemente no llegue y así evitaré terminar en el agua.

En los pares 3 cortos, es importante ir con el hierro bien medido. Gran error en el hoyo 9 es pasarte y terminar en bunker. Os aseguro que la sacada a green con el agua detrás da más miedo que el salto con menos hierro.



Desde la segunda parte del recorrido, a pesar de sufrir un poco más, por las calles tan estrechas y técnicas, disfruté con la profundidad de las vistas hacia el vecino Ayamonte.

Sólo me falta dar mil gracias a Charo y a Ricardo por enseñarme este precioso campo y compartir sus experiencias anteriores, por lo que me hizo ser un poco menos novata. Pasamos una mañana de golf genial que espero que se repita muchas veces el próximo verano.


Por último, el precio fue solamente de 20 euros, ya que ellos disponían de la tarjeta Soiga Prestige que cuesta anualmente 40 euros y te da derecho a precios especiales en los campos del Algarve que se detallan a continuación.

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