24 mayo 2016

10 ideas para jugar mejor y divertirse en el golf.


Intento resumir cuáles son aquellos pensamientos que tengo en los días que me encuentro Feliz en el golf y me han llevado a tener resultados aceptables, a pesar de que los golpes no son tan buenos como me hubiesen gustado.

Seguro que tendré que revisar, más de una vez y dos, la lista que pongo a continuación en los momentos de bajón.

1. Cuando me encamino al campo de golf, rememoro la pasión que tengo por este deporte. Lo afortunada que soy de poder jugar hoy mismo, en plena naturaleza, independientemente de lo que vaya a pasar unas horas después.

2. Me gusta ir a los torneos con tiempo. Utilizo las canchas de prácticas de los campos donde juego para aprender más.  Ejecutar el juego corto en otro tipo de hierba, salir de bunkers más altos, con gran cantidad de arena o de patear en greens súper rápidos, me da una experiencia añadida que no podría adquirir en el sitio habitual donde entreno.  Pienso que he aprovechado ya, parte del torneo para seguir mejorando en el futuro.

3. Independientemente de la partida que me toque, siento que puedo estar unas horas disfrutando con las jugadoras y el golf. Tendré suerte cuando ellas sean conocidas, porque será más fácil hacer la partida agradable. Si no es así, poco a poco, encontraré en que valorarlas, ya sea técnicamente o simplemente por ser unas valientes de meterse a competir. Alguno de vosotros, me va a decir ¿y si es una persona intratable?, pues yo le contestaré "haz lo del Cholo (entrenador del Atleti) golpe a golpe y hoyo a hoyo".

4. A veces, al principio de las partidas, el cuerpo no me obedece, me encuentro espesa y todo el entrenamiento sirve de poco. Con una buena dosis de energía, activándome haciendo varios swings, se me quita la tontería y empiezo a ponerme en marcha.  Respirar tranquilamente y estirarme todo lo que pueda para que mi actitud corporal se la vaya transmitiendo a mi cerebro.

5. Cuando he tenido un golpe flojo, lo he practicado hasta sentir que lo domino. De hecho, no me altera en absoluto si me tengo que enfrentar a él, en un torneo. Pero, si sale mal, pues no pasa nada, los fallos los tienen hasta los mejores profesionales (véase cada fin de semana el canal+ golf).

6. Esperar mucho tiempo entre golpes, nos molesta bastante a todos. Quejarnos más de la cuenta nos sacará cada vez más de la partida. Prefiero utilizar mi tiempo de espera en tener una buena actitud, hacer pequeños movimientos simulando el impacto o charlando de temas agradables.

7. Acabo de fallar un putt corto y que más da, quizás he metido uno largo anteriormente y con él no contaba. El golf da y quita. Seguramente a lo largo del día habrá estado compensado.

8. Si un hoyo se me complica por un  primer golpe mal dado, pues que bien sienta cuando después recupero con genialidad con un chip o ese híbrido desde el bunker con los pies fuera, para dejar la bola donde quiero.  Me puede hacer sentir tan bien y salir tan reforzada como el haber dado el drive fabuloso o un hierro de salida a la bandera.

9. En cuanto tenga noción de que me estoy quejando demasiado, me muerdo la lengua y empiezo a anotar cada buen golpe que doy.

10. Termino el torneo y encuentro razones positivas, he pateado bien, he logrado vencer el temor a los bunkers, he dejado bolas muy cerca con los approach, voy ganando distancia, he conseguido jugar con esa compañera que me resulta molesta y he sabido concentrarme.

Dejaré para unas horas después, ya en casa, que aparezca la autocrítica y de ahí, el trabajo futuro. En el campo de golf, siempre, siempre positiva, perdonarme lo más pronto los errores y a DIVERTIRME.

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