08 noviembre 2016

Ser versátil en los tiros a bandera a 20 40 60 80 y 100 metros.



Es muy importante trabajar estas distancias para bajar hándicap. Lo habitual es hacer un swing entero con los wedges, cambiando la longitud del agarre del palo y así regular la precisión.

No sé vosotros, pero a mi me gustaría, ser una jugadora completa. Asumir riesgos cuando quiera y si no, dominar la situación con otro tipo de golpes. Sin embargo, sin probar es difícil decidirse a cambiar en el golf real.

Otra forma de controlar las distancias es como se ilustra tanto en el vídeo de portada como en el dibujo que se muestra a continuación. Aquí el palo hace un semicírculo de menos a más, para que la curva de la bola en el aire, sea también de menos a más. Dejaremos para otro post cómo averiguar lo que hacemos con cada wedge.


Por ahora, nos vamos a centrar en ganar experiencia manejando las distancias hasta 100 metros. La novedad radica en que lo vamos a hacer con diferentes palos (de hierros cortos, largos hasta llegar a las maderas), controlando la altura de la bola y los metros que ruedan.

El vídeo de la portada nos ha servido para preparar el entorno del cometido. Para ello, necesitaremos un medidor de distancias y un espacio amplio. Cuando no sea posible, buscaremos en la cancha puntos específicos con las mismas medidas.

Ahora, empezamos el trabajo con 5 bolas y los siguientes ejercicios.

1. Intentemos llegar con cada bola a la distancia deseada (entre 20 y 100 metros) con un golpe tendido y poco elevado.



La gran Annika nos sirve de modelo para este golpe y, además, nos enseña un truco para movernos con la parte superior del cuerpo y evitar movernos excesivamente de piernas.

2. Repetimos lo anterior pero con un golpe tipo punch, mitad en el aire y unos metros antes rodado.

3. Con las últimas 5 bolas. Intentaremos votar y frenar lo más pronto posible en los puntos señalados. La bola tiene que subir alta.

El ejercicio 1, nos va a venir muy bien cuando estemos entre árboles y queramos dar distancia. Quizá debamos utilizar el driver o una madera para hacer 100 metros, probemos ahora y así tendremos seguridad cuando la situación sea real.

El ejercicio 2,  será seguramente el de más utilidad si le llegamos a dominar antes de jugar. Por experiencia, reconozco que suelo quedarme corta en la aproximación a bandera.  ¿Por qué no usar un palo más, hacer un medio swing y que ruede la bola un poco después del bote?.

En el ejercicio 3, es importante visualizar que botemos exactamente en el punto señalado. En el juego real, nuestro punto de bote será el trapo y no el hoyo, ya que si no, nos quedaremos cortos.

Es verdad que el campo a veces nos puede, los pies están en desnivel, la hierba está alta o pelada, etc. Cambiemos nuestros pies en la cancha a situaciones similares y repitamos los ejercicios.


Ya sólo lo último para los más estudiosos: anotemos en una libreta de la siguiente forma. Una columna para las distancias y otra para los tres tipos de golpe. Rellenar con los palos utilizados.

Intentemos llegar a ser la maza de los 100 metros. Vayamos trasladando la práctica a las partidas de golf y para ello hagamos un juego dentro del juego. Cada vez que tengamos una distancia de menos de 100 metros y consigamos dejar la bola donde queríamos pongamos un pleno de aciertos, por ejemplo, 1 de 1. Si en la siguiente oportunidad no lo logramos,  anotaremos 1 de 2 (un éxito de dos tiradas) y así sucesivamente.

Por supuesto que a 100 metros la bola no se va a quedar dada y el acierto será simplemente oportunidad de embocar en 2 putts cómodos. A menos de 40 metros, el acierto será dejarla dada o a un sólo putt. Cada uno que se ponga sus propios límites.

Miremos al final de la partida y comprobemos los números anotados, los aciertos y las oportunidades. Hasta nos podemos poner nota con una simple regla de tres. Será divertido y motivador,  ir aproximando los dos contadores. ¡Qué buenos podríamos llegar a ser, si los dos números coincidieran!

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