
Aprovechando la asistencia al concierto de Bob Dylan en
el festival de Azquena Rock, visita rápida a Bilbao y Vitoria.
Llegada alrededor de las 11h al
Hotel Hesperia, bien situado, a 10 minutos de nuestro primer descubrimiento,
El Guggenheim, y del
casco viejo.

Un
compañero/amigo bilbaíno nos lleva a comer a
Bascook, un moderno restaurante con menú exquisito. Degusté el plato típico,
bacalao al pil pil, y comprobé que los tópicos de la buena cocina vasca son merecidos.

Entre las calles estrechas del casco antiguo no se filtraban los rayos del sol (un día caluroso después de una primavera con lluvias torrenciales).
Paseando con
un guía de lujo, disfrutamos de la tranquilidad de las calles limpias y peatonales. Además recordamos el pasado, a través de las mercerías, droguerías y tiendas de ultramarinos, qué tendrían que estar protegidas, con el fin de que no desaparezcan.
Vitoria-Gasteiz, una de las mejores ciudades para vivir en España.
Histórica y preciosa, además muy animada por los asistentes al festival. Probamos los famosos
pintxos en
El Dolar y de postre unos helados increíbles.

El broche del fin de semana,
el concierto de Bob Dylan. Un recinto de fácil acceso y agradable, rodeado de parques y bien organizado. Dylan puntual como siempre, a las 21h, ya en el escenario, elegante y con ganas, inundó de buena música la noche.