
He leído casi todos los libros de Almudena Grandes y el que se anuncia como la primera de las seis novelas de "Episodios de una guerra interminable", no me lo iba a perder.
La autora nos define estas entregas de la siguiente forma:
- "Son obras de ficción, cuyos personajes principales, creados por mí, interactúan con figuras reales en verdaderos escenarios históricos"
El argumento, basado en un hecho histórico, la invasión del valle de Arán por parte de la Unión Nacional Española (ejercito compuesto por miembros del PCE que intentaron liberar a España de los fascistas).
En los primeros párrafos de la novela, me impresiona la definición tan sencilla de ser una fascista.
- "Todo lo que ella decía, todo lo que pensaba o hacía, revelaba la inexpugnable seguridad en sí misma de quien no sólo no duda de llevar siempre la razón, sino que carece además, no ya de respeto, sino hasta de curiosidad por las opiniones de los demás, que nunca le parecerán dignas de llamarse razones."
La propia autora en sus notas nos describe la novela en tres ejes, las historias de ficción contadas por la pareja Inés y Galán y el que contiene personajes históricos y reales narrados por ella misma.
Como en El corazón helado, las pequeñas historias de los personajes aportan gran valor al relato.
Por ejemplo, aportando más detalles al buenísimo Corazón dividido, en la página 676 y 677 la historia de un niño de dos años hijo de Jesús Monzón (máximo dirigente del PCE de Francia y España cuando se produjo la invasión de Arán) evacuado hacia Moscú, sin el consentimiento de su madre, viaja en tren y se declara una epidemia en el cual unos cuantos niños enferman de gravedad y fallece en el trayecto.
¿Qué hubiese pasado si Dolores Ibarruri y Carmen de Pedro no se hubiesen enamorado como colegialas de Francisco Antón y de Jesús Monzón, respectivamente?, nunca lo sabremos; Quizás la historia se hubiese escrito de otra manera.
Hoy, 23F, es un buen día para empezar a leer la novela, conocer y entender nuestra historia más reciente para evitar que no se repitan los errores.