08 abril 2014

Real Sociedad de Golf De Neguri.


Dentro de los top-ten de los campos mejores de la península está sin duda Neguri, diseño del arquitecto, Javier Arana. Se ha publicado recientemente, un libro para descubrir a la persona y a su legado, reconocido por los amantes del golf en todas las partes del mundo.

Antes de meterme en materia, decir a todos aquellos que les guste la Naturaleza, practiquen o no este deporte, caminen por Punta Galea, recreándose con su mirada a ambos lados. Se encontrarán flanqueados por el bravo e intenso azul del mar Cantábrico y al otro lado,  relájense con la gama de verdes de la primera parte del recorrido centenario.

Tengo que dar las gracias a la RFEG al convocar en este enclave una competición para senior barata y con facilidades (60 euros 3 días), ya que seguramente debido a la exclusividad y solera del club, no hubiese ni soñado en jugarlo.



Antes de llegar al club, ya eres consciente de que te encuentras en un lugar privilegiado, sólo con observar la arquitectura de los chalets en las calles. Al pasar la barrera de acceso, el bosque con pinos altísimos, tupidos, te acoge y te lleva por una carretera estrecha hasta la misma Casa Club.

Las áreas de prácticas no son demasiado grandes y están diseminadas, bien cerca de la Casa Club (fotos) o en la zona de bolas. También disponen de una amplia zona de prácticas para los juniors.

Las indicaciones del caddie en el cuarto de palos, para los greens, fueron muy precisas, siempre caen hacia el mar. Lo cierto es que de poco sirve la información cuando existen más de una caída en el mismo putt.

En la tienda del club, se puede adquirir el strokesaver (guía del campo),  más bonito que los habituales,  por el módico precio de 12 euros o descargar la información de los hoyos en los dossiers de Galaxiagolf.



Te sorprendes cuando terminas el hoyo 1 y te topas con un campo tipo link con preciosas vistas al mar Cantábrico.



Las calles son suficiéntemente anchas para que no te metas en problemas, aunque en la segunda parte del recorrido, los árboles empiezan a entrar en juego.  En los hoyos 8 y 12 con el dogleg a la izquierda, es mejor no ser demasiado ambicioso y situar la bola para tener un golpe seguro y con visibilidad a bandera. 

De todos modos si caes dentro del pinar,  se suele poder recuperar la calle en el siguiente golpe. El raff tampoco es especialmente dañino para los tiros.

En cuanto a los bunkers en las calles, algunos no se ven desde las salidas o desde tu segundo golpe, por lo que aconsejo antes de cada hoyo, estudiar muy bien el libro del campo para no llevarse sorpresas y contar con el bote hacia el mar.

Especialmente difíciles me han parecido los bunkers, con mucha arena, largos y pegados a green, sobre todo si tu bola por fallo de golpe, cae al principio del bunker y tienes que volar 20 o 30 metros de arena cuesta arriba (examinar el hoyo 17, para mí, el más complicado de atacar bandera).



Al tener unos días soleados, sin viento, en todos los hoyos se llegaba a green o te quedabas para un aproach cortito.  El primer día que jugué, relajada, con amigas y sin competir, me pareció un campo asequible para cumplir mi hándicap,  lo doblegué en 90 golpes y 30 stableford.


Y si tuviese que elegir la vista más hermosa del recorrido, mi favorita es mirando de frente desde la Casa Club (en el restaurante se come bien y barato) donde al mismo tiempo se divisan las salidas del 1, del 10 y las llegadas del 9 y del 18, dibujadas por las líneas de los árboles. ¡Sencillamente espectacular!.

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